194pnEl acto ha estado presidido por el delegado del Gobierno en Asturias, acompañado por el Jefe Superior de Policía, y otros mandos policiales

El 13 de enero de 1824 una Real Cédula creaba la Policía General del Reino. Se trata del primer antecedente de la actual Policía y ya recogía como principal función de los agentes “el servicio público de seguridad, garantizando el bien y la seguridad pública”.

La Policía Nacional ha celebrado en el día de ayer, el 194º Aniversario de la Creación de la Policía General del Reino, considerada como la primera Policía de España y la antecesora de la actual Policía Nacional.

El acto, celebrado en las dependencias policiales de Buenavista en Oviedo, ha estado presidido por el delegado del Gobierno en Asturias, acompañado por el Jefe Superior de Policía, y otros mandos policiales. Se han entregado  35 diplomas conmemorativos a los policías de las distintas escalas y categorías que durante el año 2017 han pasado a la situación de jubilación en toda la Jefatura Superior.

Origen de la Policía Española

Fue la necesidad de dotar a las ciudades españolas de una estructura de seguridad moderna, lo que determinó que en 1824, S.M. el Rey Fernando VII dictase la Real Cédula en la que se creaba la Policía General de Reino. Policía que, ya desde su origen, se pone a las órdenes de un magistrado con el título de Superintendente General.

La misma Real Cédula dedica un apartado especial a Madrid, ciudad que es dotada de una estructura de Comisarías de Distrito -de “cuartel” se decía entonces que, con las naturales evoluciones, se ha mantenido hasta nuestros días.

En ese mismo año se dictan los Reglamentos de Policía tanto de Madrid como de las provincias colocando a estas últimas bajo las órdenes de Intendentes que respondían ante el Intendente General y dividiendo cada provincia en Subdelegaciones radicadas en las localidades o partidos importantes -126 entonces,- que constituyen el antecedente de la actual estructura en Comisarías Provinciales y Locales.

Es de destacar que la Cédula de 1824 configura la doble función que hoy tiene la policía moderna. Por una parte, velar por el libre ejercicio de los derechos ciudadanos persiguiendo a aquellos que los vulneran y poniéndolos en manos de la Justicia “en el plazo de ocho días, lo más tarde” según cita el Artículo XVI.

Además de esta función de policía judicial, la Real Cédula configura la otra gran función de la Policía en relación a la prestación del servicio público de seguridad “garantizando el bien y la seguridad pública” mensaje en el que -a pesar del tono ilustrado de las palabras- encuentra eco el moderno deseo de la Administración Pública de dar un servicio que asegure en bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.